jueves, 28 de mayo de 2009
El “fantasma rubio” de la CIA recuerda… (III)
Mucho se ha hablado, escrito o filmado sobre la relación de la mafia que controla económica y políticamente la ciudad de Miami y el narcotráfico.
Baste recordar solamente la película Scarface con investigación y guión de Oliver Stone y la serie de TV Miami Vice, entre otros muchos ejemplos.
Pero en este libro de las memorias de Theodore Shackley, ex jefe de la Estación de la CIA contra Cuba (JM-WAVE), se arroja nueva luz sobre los inicios de esta actividad y de sus protagonistas.
Según afirma Shackley, ya a inicios de 1962 los agentes de su estación, que casi en su totalidad eran cubano americanos, algunos de los cuales fueron después prominentes miembros del Board de Directores de la Fundación Nacional Cubano Americana y hoy son respetables hombres de negocios y políticos de esa ciudad floridana, participaban en el narcotráfico, repito, en fecha tan temprana como 1962.
Al respecto revela Theodore Shackley:
"En 1962, el FBI, Guardacostas y la Patrulla Fronteriza estaban preocupados por el incremento del contrabando de drogas hacia Estados Unidos desde el Caribe y México".
"... esas mismas fuentes nos dijeron (en 1962) que los jefes mafiosos habían hecho de Miami una ‘Ciudad Abierta’... "
Al parecer el narcotráfico de los agentes cubanos de la CIA era tan escandaloso que el propio jefe de la Estación JM-WAVE tomó cartas en el asunto y dispuso medidas draconianas para sus agentes.
Vean lo que ordenó Shackley:
"... nosotros implementamos un elaborado sistema de chequeos de seguridad, que comprendía:
- Registros corporales y de equipos a todos los teams que regresaban de misiones en Cuba.
- Cada equipo debía a su retorno reunirse con el oficial de caso y en muchos casos con un oficial de seguridad al mismo tiempo. Los hombres eran llevados a una casa de seguridad donde se les hacía una especie de interrogatorio y todo lo que estaba en su posesión se les inventariaba.
Esto nos daba la oportunidad de revisar sus ropas y equipos, todas las ropas y equipos eran retenidos bajo nuestro control.
- Ejecutamos chequeos en sitios de entrenamiento, casas de seguridad y embarcaciones.
- Nosotros conocíamos los lugares nocturnos de la Pequeña Habana donde nuestra gente se reunía a beber y los sembramos de informantes."
Como se observa fueron medidas bien severas y estrictas que, además, parecen demostrar que el narcotráfico era grande y creciente y que en las mismas lanchas donde venían los teams de infiltración de la CIA a realizar actos terroristas en Cuba, se recogía droga y se introducía en EE.UU., en Miami en particular.
De forma curiosa se ha denunciado que esto mismo lo hacían recientemente las lanchas del contrabando de personas, quizás ahora organizadas y dirigidas por algunos de aquellos viejos agentes cubanos de la Estación CIA JM-WAVE.
Y más llamativo aún es cómo desde entonces la CIA conocía y controlaba dónde y con quién se reunían todos sus agentes en Miami y digo esto porque, a pesar de que sí se realizaron posteriormente ciertas operaciones independientes de terrorismo contra Cuba, lo que sí nadie debe dudar es que la CIA conocía lo que se hacía y quiénes lo hacían, o sea, las autoridades norteamericanas dejaron hacer.
Pero ¿cuál fue el resultado de estas medidas tomadas por el jefe de la Estación de la CIA contra Cuba para tratar de detener las crecientes operaciones de narcotráfico de sus agentes?
El propio Theodore Shackley en sus Memorias lo explica bien claro:
"Con la sabiduría ganada de la experiencia, yo ahora sé que había numerosas vías por las que un determinado traficante podía burlar nuestras medidas".
O sea, que los entonces agentes cubanos de la CIA, muchos de ellos hoy prominentes miembros de la mafia que controla la ciudad de Miami, participaron de manera importante en el narcotráfico desde 1962, por lo menos, así lo afirma quien fue su primer jefe en Estados Unidos.
En el próximo trabajo veremos cómo concibieron otra invasión a Cuba en 1962.

